Clases colaborativas a través del espejo de la investigación acción (Grupo clase a clase)
CLASES
COLABORATIVAS A TRAVÉS DEL ESPEJO DE LA INVESTIGACIÓN ACCIÓN
Clases colaborativas a través del
espejo de la “Investigación Acción” un tema que nos llamó la atención y nos
cautivó debido a la visión que engloba y las temáticas que pueden ser vistas a
través de él.
El espejo de la investigación
acción pretende ilustrarnos que ocurre en los procesos educativos con la
involucración de cada uno de los actores (maestros, alumnos y agentes
externos). ¿Qué se ha hecho?, ¿qué estamos haciendo?, ¿hacía dónde nos
llevará?, ¿qué vamos a lograr con ello? E interrogaciones similares y quizás
hasta más profundas.
El espejo de la “Investigación
Acción” nos refleja pasos que debemos realizar en nuestras clases o más bien
acciones que debemos implementar en ellas como son: pensar y sentir, cognición
y emoción, práctica y reflexión sobre ella, colaboración y entusiasmo.
Además vamos a ver en el cuerpo
de este trabajo lo importante que es la colaboración para realizar un proceso
de enseñanza y aprendizaje exitoso, así como asumir un compromiso por cada uno
de los actores de dicho proceso para que sea una realidad.
Esperamos que sea de gran
provecho para cada persona que tenga la oportunidad de leer dicho trabajo.
¡Disfruten!
La investigación acción “emerge cuando las personas quieren pensar acerca de dónde están ahora, cómo las cosas llegaron a ser como están y, desde estos puntos de partida, cómo modificar la práctica”. La participación, el compromiso y la implicación de los actores constituyen, por tanto, un factor esencial para que se pueda desarrollar un proceso de investigación que contribuya a que la reflexión se transforme en una acción transformadora de las prácticas curriculares.
Es esencial para
hacer visible lo invisible y avanzar en la re-construcción de nuestras
creencias, concepciones y prácticas educativas.
“AMIGA
CRÍTICA”
Desde la racionalidad crítica se entiende que el
propósito de la investigación acción es transformar la práctica, los
practicantes y el contexto en el que se desarrollan los procesos de enseñanza y
aprendizaje, partiendo del reconocimiento de que estos cambios requieren de una
transformación del comportamiento o la acción intencional, así como de la
situación institucional, social e histórica en la que las prácticas se construyen.
Las personas involucradas en el proceso de investigación se perciben como prácticos
reflexivos y como protagonistas quienes, a través de su participación en las prácticas
que constituyen y reconstituyen diariamente el escenario de la investigación, pueden
trabajar colaborativamente para cambiarlas.
Al interior de esta perspectiva el
investigador externo asume el papel de “teórico crítico” (Elliott, 1990) o “amigo crítico” (Kemmis y
McTaggart, 1988; Stokes, 2003) que, lejos de adoptar una postura neutral, se
implica y compromete activamente en el proceso de investigación-acción,
aportando comprensiones e ideas alternativas que puedan estimular la reflexión
del profesorado sobre sus propias prácticas (Elliott, 1990) y sirviendo también
como cauce de informaciones -de datos e interpretaciones
“externas”
acerca del desarrollo del proceso- que pudieran ayudar a explicitar los supuestos
y creencias del profesorado y contribuir así a la transformación de sus discursos
y prácticas educativas.
Es en esa relación cercana y activa entre la amiga
crítica y los agentes internos (profesorado y alumnado), en ese diálogo sincero
y comprometido, en la escucha atenta, en la empatía, en esa búsqueda conjunta
por comprender y transformar nuestras prácticas educativas, donde se abren
espacios de reflexión y formación que nos invitan a cuestionar y reconstruir nuestras
concepciones y valores acerca de la enseñanza y el aprendizaje.
COMO
DEBE ENTENDERSE
De acuerdo con Carr y
Kemmis (en Contreras, 1994:8) la investigación acción “no puede entenderse como
un proceso de transformación de las prácticas individuales del profesorado,
sino como un proceso de cambio social que se emprende colectivamente”. Es
precisamente el trabajo al interior de una comunidad de indagación, el diálogo reflexivo
que se establece con otros y la posibilidad de sentirse “acompañado” y apoyado,
aquello que nos permite superar la incertidumbre y el desequilibrio que se genera
cuando nos comprometemos en un proceso de cambio que exige hacer visible nuestras
creencias, supuestos y concepciones acerca de la enseñanza y el aprendizaje.
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